Este parece ser el caso para una pequeña
proporción de los machos de la serpiente
de jarretera (Thamnophis sirtalis)
de Norteamérica. Estos, simplemente, liberan
una feromona que atrae a otros machos que los identifican como hembras. La
ventaja de este “engaño sexual” está en el hecho de que, en esta especie,
cientos de machos son atraídos por una sola hembra receptiva con el doble de
tamaño que ellos, a la que cortejan al mismo tiempo, formando una bola
alrededor de su cuerpo y tratando de copular con ella, lo cual solo uno logrará.
Los machos, “engañadores” bajo esta circunstancia, tienen más ventaja en lograr
la cópula que los “normales”, pues estos últimos, al detectar a uno de los
farsantes dentro del grupo, ignoran a las hembras y se ponen a cortejarlo,
permitiendo al “simulador” ganar una
mejor posición dentro del grupo, y así una mayor probabilidad de copular con la
hembra. Hasta ahora, la única diferencia entre ambos machos es que los “embusteros” poseen un nivel de hormona
testosterona más alto que los “normales”.
Resulta aún una incógnita la cuestión de si los primeros tienen finalmente más
éxito reproductivo, ¿por qué no todos los machos adoptan esta estrategia?
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Por: Dr. C. Vicente Berovides Hernández
(Profesor de
Mérito Facultad de Biología, Universidad de La Habana, Cuba)

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