Las madres son un ejemplo de valentía, protección y sacrificio. No hay nada como su amor y las madres del reino animal no son una excepción. Desde mamíferos a insectos, pasando por reptiles o moluscos, la naturaleza ofrece asombrosos ejemplos del más abnegado instinto maternal. Madres que cuidan con extrema dedicación sus huevos, otras que actúan de cebo para alejar a los predadores de sus cachorros. Unas son capaces de sacrificar partes de su cuerpo por sus crías, otras los mantienen bien cerquita durante años. Enfrentar semejantes sacrificios es fundamental para la supervivencia de sus hijos en el mundo natural, que también puede ser muy hostil. Grandes y pequeñas, cada una con su estilo, aquí te contamos las costumbres y las hazañas de las mamá animales que forman esta particular selección.
Orangutanes
Las madres orangután tienen bebés cada ocho años más o menos por una única razón: necesitan estar disponibles para cuidarlos. Las crías de orangután dependen completamente de su madre durante sus dos primeros años de vida. Continúan mamando hasta los cinco años y se mantienen cerca de “mamá” hasta los seis o siete años. Pero ahí no termina su vida en común, las madres siguen estando con sus crías durante seis o siete años, de tal manera que siguen enseñándoles todo aquello necesario para valerse por sí mismas durante su vida adulta. Además, se sabe que las hembras orangutanes "visitan" a sus madres hasta que alcanzan la edad de 15 o 16 años. El lazo entre una madre orangután y su cría puede considerarse como uno de los más fuertes del Reino Animal. Por si fuera poco, demás, la madre orangután construye un nido nuevo en la copa de un árbol todas las noches. Alrededor de 15mil nidos a lo largo de su vida.
Elefantes
Esta mamá es toda paciencia. Su gestación dura 22 meses, siendo el embarazo más largo entre todos los mamíferos. Generalmente dan a luz una sola cría, que al nacer nace ciega y pesa en torno a los 90kg y toda la manada se hará cargo de su protección. Durante los primeros meses, el bebé elefante depende únicamente de la leche materna para alimentarse, hasta que aprende a usar su trompa para beber y traer hojas a su boca. Sin embargo, y aunque ya pueda alimentarse solo, continúa mamando hasta los 3-5 años. .Los elefantes viven en una sociedad matriarcal, por lo que no solo la madre cuida y ofrece apoyo al bebé recién nacido, si no que el resto de hembras del grupo social también le ayudan durante momentos clave, como ponerse de pie después del nacimiento, aprender a mamar,... Las hembras permanecen unidas, y las más mayores siempre velan por los más pequeños, ajustando el ritmo de la manada para que las crías puedan seguir caminando junto a ellas, las defienden ante posibles peligros, etc.
Pingüino emperador
La reproducción de esta especie se reproduce en pleno invierno en la Antártida. Una vez que el pingüino emperador madre pone un huevo, lo deja bajo la protección del macho, mientras ella emprende un largo viaje de más de 70 kilómetros para llegar a mar abierto y poder alimentarse. Este viaje dura dos meses, y durante este tiempo es fundamental la labor del macho, ya que estará incubando el frágil huevo. Una vez que la madre regresa, el pollito habrá nacido y regurgitará la comida para alimentarle. Usando la calidez de su propia bolsa de cría, la madre mantiene al polluelo caliente y seguro.
Pulpos
Después del apareamiento, la hembra pulpo colgará los huevos en su cueva formando racimos de más de 200 mil huevos, los cuales ayudará a oxigenarse y a los que protegerá con fiereza. En un periodo de gestación aproximado de 40 días, nunca abandona su puesto de guardia, ni siquiera para buscar comida, s Su cuerpo se consume a sí mismo para subsistir, por lo que una vez que nacen sus bebés, en la mayoría de los casos muere exhausta. ¡Literalmente da su vida por sus crías!
Osos polares
Las osas gestantes buscan refugio durante el invierno, para dar a luz en la madriguera escondida. Durante los meses que viven en el refugio preparándose para el parto, no comen nada, así que tienen que sacrificar las reservas de grasa que han acumulado en su cuerpo previamente. Una vez nacen los cachorros, estos se alimentan de la leche materna, lo que ocasiona aún una mayor pérdida de peso de la madre. Cuando el clima resulta favorable la familia emerge y la madre comienza a cazar focas para enseñar a sus pequeños a proveerse de alimentos y para reponer fuerzas, tras haber pasado hasta 8 meses sin probar bocado.
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Por: Lic. Luis Mario González Díaz
Fotos: www.abby.comFuentes consultadas:




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