La utilización actual de la frase o refrán “ siete vidas tiene un gato ” o “ tiene más vidas que un gato ” hace referencia a la suerte o buena fortuna de una persona ante algún problema, enfermedad, accidente… Pero ¿de dónde procede realmente este adagio? Al parecer el refrán nace en el Antiguo Egipto, en la cuna del gato. Los egipcios tenían la plena convicción de que los gatos también se reencarnaban y que, tras un número de siete reencarnaciones , tomaban carne mortal… pero no de gato: se convertían en un ser humano . Como en otras muchas facetas de la existencia, el paso del tiempo consigue el fundamento o precisión en el origen y empleo de las ideas; algo basado en una profunda creencia de tipo religioso es actualmente utilizado como un simple comentario popular. ¿Y por qué seguimos “concediendo” esas “siete vidas” a estos felinos? La observación diaria nos hace corroborar de cierta forma la frase...